¿De verdad aún te haces esa pregunta? En la construcción, la seguridad y la durabilidad de los edificios son fundamentales y valorados. Más allá de lo bonito, de lo que pueda gustar o no, o lo práctico que resulte, es crucial que cada estructura esté lista para responder al paso del tiempo, cualquier accidente que pueda ocurrir y por su puesto, el fuego. En este sentido, la protección pasiva se ha vuelto un elemento esencial en cualquier tipo de construcción, ya sea residencial, industrial o una infraestructura pública.
Pero antes de empezar... ¿Qué es la protección pasiva?
La protección pasiva es el conjunto de todos esos sistemas, materiales y soluciones constructivas diseñados para prevenir o retrasar los efectos de un incendio sin necesidad de usar dispositivos automáticos o que intervenga el humano. Al contrario de la protección activa, como los aspersores/rociadores o los sistemas de detección, la protección pasiva trabaja en todo momento, como una barrera indetectable pero muy efectiva.
Para asegurarnos que estos sistemas sean efectivos, llevamos a cabo ensayos y pruebas en laboratorios como CertiFuego, que verifican su comportamiento frente al fuego y la temperatura en condiciones extremas. Estos ensayos son cruciales para certificar que los materiales cumplen con las normativas actuales y ofrecen el nivel de resistencia necesario. Y decimos bien, certificar, porque no cualquier ensayo es válido para poder certificar la resistencia de un material al fuego.
Ensayo de resistencia al fuego ¿En qué consiste?
Uno de los aspectos más importantes de la protección pasiva en el que trabajamos en nuestro laboratorio, es la resistencia al fuego. Para evaluar este comportamiento, los materiales y sistemas constructivos se someten a un ensayo de resistencia al fuego en unas instalaciones específicas, donde se evalúa, siempre siguiendo la norma correspondiente, cuánto tiempo pueden mantener su integridad estructural, estanquidad y aislamiento térmico durante un incendio.
Realizamos este ensayo en un entorno controlado dentro de un laboratorio con un equipo (horno) especial, donde se simulan condiciones reales de incendio. Los resultados permiten clasificar los materiales y sistemas según su capacidad para resistir el fuego, asegurando así la seguridad de las edificaciones, según su nivel de resistencia expresado en minutos (EI30, EI60, EI120, etc.).
De esta manera, se asegura que estos elementos constructivos (puertas, muros, revestimientos o sellados cortafuegos), retrasen la propagación del fuego y del humo, protegiendo tanto a las posibles personas como a la estructura de la edificación.
Como hemos visto antes, la protección pasiva no se limita a un tipo específico de edificación. Sus principios se aplican a una variedad de proyectos:
• Edificios residenciales: aislamiento térmico, sellos cortafuegos, carpinterías resistentes al fuego.
• Oficinas y centros comerciales: divisiones con resistencia certificada, falsos techos ignífugos.
• Infraestructuras públicas e industriales: recubrimientos intumescentes, puertas cortafuegos, barreras de humo.
• Obras de ingeniería civil: protección de túneles, estructuras metálicas y depósitos energéticos.
Cada una de estas soluciones se valida mediante un ensayo de protección o un ensayo de resistencia al fuego específico para su uso, realizado en un laboratorio acreditado en resistencia al fuego como Cerftifuego, acreditado por la entidad ENAC.
Y ¿Porqué es esto tan importante?
Poder poner en el mercado productos y materiales certificados y probados adecuadamente es fundamental. Solo a través de un laboratorio acreditado ENAC en resistencia al fuego se puede garantizar que cumple con los requisitos técnicos establecidos por las normas nacionales e internacionales. Estos ensayos homologados no solo aseguran la calidad de estos materiales, sino que también generan confianza en empresas constructoras y promotoras, arquitectos o ingenieros que definirán su decisión de compra, así cómo en los usuarios finales.
Integrar soluciones certificadas y validadas a través de un centro acreditado es crucial para garantizar la seguridad de todos.
En CertiFuego contamos con la acreditación ENAC para la realización de estos ensayos de resistencia al fuego, prestando a nuestros clientes un servicio de atención integral desde el asesoramiento técnico inicial hasta la emisión de informe certificado ENAC Nº 1595/LE2955, de manera rápida, flexible y personalizada a unos costes reducidos.